La jornada del jueves estuvo marcada por un clima de fuerte tensión política, social y económica en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras la Cámara de Diputados avanzaba con el debate de la reforma laboral, en las calles se desarrollaba una masiva protesta impulsada por gremios y organizaciones sociales, en el marco de un paro general.
Desde temprano, la zona del Congreso fue vallada y custodiada por efectivos de la Policía Federal, la Policía de la Ciudad y fuerzas federales. A lo largo del día, la concentración creció y derivó en enfrentamientos con sectores más radicalizados.
Un debate clave para el Gobierno
En el interior del recinto, el oficialismo buscó avanzar con uno de los proyectos más importantes de su agenda económica y política. La reforma laboral es considerada central para el plan del presidente Javier Milei, que apunta a flexibilizar el mercado de trabajo y atraer inversiones.
El proyecto propone cambios en el régimen de indemnizaciones, modificaciones en los períodos de prueba, incentivos a la contratación formal y una reducción de la litigiosidad laboral. Según el Gobierno, estas medidas permitirán generar empleo genuino y reducir la informalidad.
Durante la sesión, legisladores del oficialismo y aliados defendieron la iniciativa, señalando que el sistema actual “expulsa inversiones” y “castiga a las pymes”. También destacaron que se incorporaron cambios para lograr consensos.
Cruces y discursos encendidos
La oposición, en tanto, cuestionó duramente el proyecto. Diputados de distintos bloques denunciaron que la reforma implica una pérdida de derechos históricos para los trabajadores y un retroceso en materia de protección laboral.
Hubo discursos extensos, interrupciones, pedidos de orden y cruces verbales entre legisladores. Algunos bloques reclamaron más tiempo para analizar el texto, mientras otros criticaron la rapidez del tratamiento.

La sesión se extendió por más de diez horas y continuó entrada la noche, con la expectativa de que la votación se realizara cerca de la medianoche o en la madrugada.
Incidentes en el exterior del Congreso
Mientras tanto, en las inmediaciones del Palacio Legislativo se registraron disturbios. Un grupo de manifestantes intentó romper el vallado de seguridad, lo que generó una respuesta inmediata de las fuerzas policiales.
Se produjeron corridas, lanzamiento de piedras y botellas, y el uso de gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes. Varios sectores se replegaron, aunque otros continuaron resistiendo.
Durante uno de los momentos más tensos, la policía avanzó para detener a un manifestante que, según fuentes oficiales, fue interceptado bajo sospecha de portar un arma. Hasta el cierre de esta edición, no se habían difundido detalles oficiales sobre el objeto incautado.
Detenciones y heridos
A lo largo de la jornada, se registraron múltiples detenciones por disturbios, daños a bienes públicos y resistencia a la autoridad. Además, se reportaron heridos tanto entre manifestantes como entre efectivos de seguridad.
Los servicios de emergencia asistieron a personas afectadas por gases y golpes. Algunos hospitales cercanos recibieron pacientes con heridas leves y cuadros de irritación respiratoria.
Organismos de derechos humanos y referentes sociales expresaron preocupación por el accionar policial, mientras que desde el Gobierno defendieron el operativo como “necesario para garantizar el orden”.
El paro general y su impacto
La protesta se desarrolló en el marco de un paro general convocado por la CGT y otras centrales sindicales. La medida afectó el transporte público, los bancos, escuelas y organismos públicos.
En varias provincias también se registraron movilizaciones y actos en rechazo a la reforma laboral. Los sindicatos advirtieron que continuarán con medidas de fuerza si el proyecto es aprobado sin modificaciones sustanciales.
Desde el sector empresario, en cambio, respaldaron la iniciativa y señalaron que el país necesita “reglas claras” para generar empleo y competitividad.
Negociaciones y acuerdos internos
Durante los cuartos intermedios, se registraron intensas negociaciones entre bloques. El oficialismo buscó asegurar los votos necesarios para aprobar el proyecto en general y avanzar luego con la votación en particular.
Algunos artículos fueron modificados o postergados para facilitar acuerdos. Sin embargo, varios puntos siguieron generando resistencia, especialmente los vinculados a indemnizaciones y derechos colectivos.
Voceros parlamentarios indicaron que el resultado final dependerá de acuerdos de último momento y del posicionamiento de sectores independientes.
Un escenario de alta polarización
La jornada reflejó el alto nivel de polarización que atraviesa el país. El debate legislativo se dio en paralelo con una fuerte conflictividad social, lo que elevó la presión sobre el Congreso.
Analistas coinciden en que la reforma laboral marcará un punto de inflexión en la gestión del Gobierno y en su relación con los sindicatos y la oposición.
De aprobarse, el proyecto abrirá una nueva etapa en el sistema laboral argentino. De rechazarse o modificarse sustancialmente, obligará al Ejecutivo a replantear su estrategia.
Lo que viene
Al cierre de esta edición, la sesión continuaba con debates pendientes y definiciones clave. Se espera que el resultado tenga impacto inmediato en los mercados, en el clima político y en las próximas acciones sindicales.
Mientras tanto, el operativo de seguridad seguía activo en la zona del Congreso, con presencia policial reforzada y controles en los accesos.
La jornada quedará registrada como una de las más tensas del año, combinando un debate legislativo histórico con protestas masivas y episodios de violencia urbana.
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