Baja de la edad de imputabilidad: qué propone el proyecto y por qué la Iglesia se opone

Baja de la edad de imputabilidad: qué propone el proyecto y por qué la Iglesia se opone
FOTO: ilustrativa generada con IA a modo informativo.
03/02/2026 NEVIRAX POLíTICA

Un debate que reaparece con fuerza

La discusión sobre la edad de imputabilidad penal no es nueva en Argentina, pero en las últimas semanas volvió a cobrar relevancia a partir del proyecto presentado por el Poder Ejecutivo en el Congreso. La iniciativa propone reducir la edad mínima a partir de la cual un menor puede ser juzgado penalmente, con el argumento de responder al aumento de delitos graves cometidos por adolescentes.

Actualmente, la legislación argentina fija la edad de imputabilidad en los 16 años. El nuevo proyecto plantea bajarla a los 14, aunque bajo un régimen especial diferenciado del sistema penal de adultos. Según el Gobierno, la propuesta busca “dar una respuesta integral” a hechos delictivos graves, sin desconocer la condición de menores de quienes los cometen.

Qué dice el proyecto oficial

El texto establece un Régimen Penal Juvenil que contempla penas más cortas, límites claros a la prisión y un fuerte énfasis en medidas socioeducativas. Para los delitos más graves, como homicidios o violaciones, se habilita la posibilidad de privación de la libertad, pero siempre como último recurso y en establecimientos separados de los adultos.

El proyecto también incluye programas de reinserción social, educación obligatoria durante el cumplimiento de la sanción y seguimiento interdisciplinario. Desde el oficialismo sostienen que no se trata de “castigar más”, sino de evitar la impunidad y brindar herramientas para que el Estado intervenga antes de que la violencia escale.

Otro punto clave es que la iniciativa no elimina la responsabilidad del Estado en políticas de prevención. En sus fundamentos, el proyecto reconoce que la inseguridad juvenil está vinculada a la exclusión social, el abandono escolar y la falta de oportunidades.

Baja de la edad de imputabilidad: qué propone el proyecto y por qué la Iglesia se opone
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Los argumentos del Gobierno

Quienes apoyan la baja de la edad de imputabilidad aseguran que el sistema actual deja sin respuesta judicial a delitos graves cometidos por menores de 16 años. Según esta postura, la ausencia de sanciones penales claras genera una sensación de impunidad y desprotección para las víctimas.

Además, remarcan que la mayoría de los países de la región ya tienen edades de imputabilidad iguales o inferiores a los 14 años, y que Argentina estaría desfasada respecto a esos estándares. Para el Ejecutivo, el nuevo régimen permitiría intervenir de manera más temprana y estructurada.

Por qué la Iglesia se opone

La Iglesia Católica expresó un rechazo firme al proyecto. A través de comunicados y declaraciones públicas, sostuvo que bajar la edad de imputabilidad no ataca las causas reales del delito juvenil. Para la Iglesia, el foco debería estar puesto en la prevención, la inclusión social y el acompañamiento de niños y adolescentes en contextos vulnerables.

Uno de los principales argumentos es que el sistema penal no está preparado para contener ni reeducar a menores. Desde esta mirada, incorporar adolescentes más jóvenes al circuito judicial podría profundizar su marginalidad y aumentar la reincidencia, en lugar de reducirla.

Una mirada social y ética

La Iglesia y diversas organizaciones sociales advierten que muchos de los menores involucrados en delitos provienen de entornos atravesados por la pobreza, la violencia y la falta de acceso a derechos básicos. Penalizarlos más temprano, sostienen, equivale a responsabilizar individualmente a quienes ya fueron abandonados por el Estado.

También remarcan que la privación de la libertad en edades tempranas tiene efectos psicológicos y sociales duraderos, y que existen alternativas más eficaces basadas en educación, contención familiar y políticas públicas integrales.

Un debate abierto

El proyecto aún debe ser debatido en comisiones y en el recinto, donde se anticipa una fuerte polarización. Mientras algunos sectores reclaman mano dura frente al delito, otros alertan sobre el riesgo de una respuesta simplista a un problema complejo.

La baja de la edad de imputabilidad vuelve a plantear una pregunta de fondo: cómo equilibrar justicia, seguridad y derechos de la infancia en una sociedad atravesada por profundas desigualdades.

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